Los últimos restos de la marejada dejaron olas muy pequeñas en pleamar durante otra jornada de sol y calor casi en el mes de noviembre.
No era mucho, pero más que suficiente para que los que empiezan en este deporte tuvieran la oportunidad de divertirse.
Hoy ya no queda nada, o casi. La playa ha amanecido casi sin olas, tan solo se puede apreciar una pequeña y estrecha línea blanca.
Ahora toca esperar hasta el el viernes, por lo menos, para que que volvamos a ver olas surfeables.
No era mucho, pero más que suficiente para que los que empiezan en este deporte tuvieran la oportunidad de divertirse.
Hoy ya no queda nada, o casi. La playa ha amanecido casi sin olas, tan solo se puede apreciar una pequeña y estrecha línea blanca.
Ahora toca esperar hasta el el viernes, por lo menos, para que que volvamos a ver olas surfeables.

txusta festival 2019.
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