
El australiano ha tenigo que conjugar sus habilidades como surfistas y fotógrafo para seguir a gente como Russell Bierk en sus sesiones. De hecho, en una de sus sesiones, rompió la cámara Phantom que le habían dejado y que estaba valorada en 100.000 dólares. No fue el único accidente que tuvo, porque en otra sesión en Teahupoo estuvo muy cerca de perder todas las imágenes de la sesión, fotografías que le llevaron a la portada de la revista Surfing World.