Para que os hagáis una idea, Australia tiene 35.877 kilómetros de costa frente a los 770 del Cantábrico. Con esa longitud la cantidad de slabs que se pueden encontrar son incontables.
Andrew Mooney y Owen Milne se aventuraron en lo más profundo del desierto del sur de Australia en busca de slabs solitarios.
Andrew Mooney y Owen Milne se aventuraron en lo más profundo del desierto del sur de Australia en busca de slabs solitarios.
