Ayer, nada más llegar al parking de la playa, vi como rompía una serie de casi un metro, casi perfecta en un mar glassy. Empecé a darle la vuelta al traje, rascar la parafa a la tabla esperando otra serie así pero nada, no llegaba nada, las olas pasaban de largo hasta romper en la misma orilla.
Después de la primera emoción decidí esperar a ver otra serie que me confirmara que había baño pero pasaba el tiempo y la docena de surfistas que estaban en el agua no habían más que flotar. Veinte minutos después decidí recoger los bártulos y dejarlo para otro día.
Parece que hoy se mantienen las condiciones pero con sol.