No había mucho que hacer con las olas de ayer. A la mañana eran muy pequeñas, la marea no acompañaba y había bastante gente. Esperé a la tarde, en media marea, había subido el mar pero las condiciones eran bastante difíciles con un suave viento del noroeste y el mar revuelto.
Compartí el baño tan solo con cuatro chavales franceses que le pusieron empeño, le pusimos empeño, pero apenas pudimos rascar algo. Como siempre, cuando uno sale del agua las olas son mejores y el pico de al lado es mucho mejor que en el que estaba.