El sábado fue un día complicado para el surfing. Era de prever que Sopelana en día de puente, con campeonato en El Pasillo, y previsiones de que saliese el viento prontito, estuviese llena de gente y así fue.
Olas de un metro pasado rompían limpias a la mañana en El Peñón, apenas sin viento y con la pleamar apunto de llegar. El pico estaba lleno de gente y cuando pillabas una ola tenías que esquivar a la gente que se había quedado más abajo para pillar las olas más pequeñas y los que estaban remontando.
La fuerza del mar estaba en aumento y con periodos tan altos como los del sábado el espectáculo estaba asegurado en Meñakoz. Un pequeño puñado de surfistas en el agua lidiaba con olas que podían llegar a superar los tres metros tranquilamente y eso que el viento del noroeste lo hacía todavía más dificil. Al final, unos cuantos bajadones y algún viaje a las rocas.