
Las previsiones acertaron casi de lleno y finalmente ayer llegaron las olas.
Parecía que íbamos a disfrutar de un buen día de surfing pero el ansia nos pudo. Entramos pronto, con un punto de marea que no era bueno todavía pensando en la cantidad de gente que se metería al agua en pleamar. En ese momento las olas cerraban o simplemente no te llevaban.
Media hora después de salir veíamos como abrían derechas e izquierdas, eran más grandes y tenían mejor forma. Gajes del oficio, otro día tendremos más paciencia.



