
Día duro, de pocas olas, de cazadas, de alguna tabla partida. Marcaba algo más de metro y medio la boya de Bilbao cuando nos metimos al agua y la verdad es que ya se veía que caían algunas olas más grandes.
Con la pleamar La Triangu rompía bastante ordenado aunque había que estar atento a que no te pillase alguna serie desfasada. A medida que transcurría el tiempo el viento del noroeste bacheaba más las olas que, cada vez eran más grandes.
