
Casi imposible fue surfear ayer. La marea cuadraba y las olas de casi tres metros hacía que se buscasen los lugares más resguardados del oleaje . El problema era el viento, que soplaba del Oeste, a veces del Noroeste, muy fuerte que probocaba que las olas llegasen rotas a la costa.
En Arrigunaga, una de los pocos lugares con posibilidades de surfear en pleamar con unas condiciones tan extremas, las olas llegaban destrozadas y sin un pico definido.
Habrá que esperar un poco para un surfing decente ya que hoy se espera una fuerza del viento similar aunque las olas serán algo más pequeñas.
