
Se notaba que el sábado la gente tenía mono de surfing. La treintena de surfistas que se apelotonaban en el Peñón tenían que compartir series de olas de medio metro que rompían como les daba la gana; mares de fondo de distintas direcciones, viento onshore y mucha gente hicieron el baño del Sábado uno de los peores de la primavera.







